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viernes, 5 de junio de 2020

De grilletes y billetes

Un gobernante con grillete es la mejor burla a la decencia y la honradez. Es la muestra de que los libros de historia silencian esa parte oscura y fétida de la administración pública, callando los nombres, apellidos, montos y circunstancias en que las arcas del estado, ese montón de dinero generado por los impuestos de la gente o la venta de los bienes públicosfue y es usado como piscina de enriquecimiento privado, como tesoro propio del que se dispone a mansalva, del que se derrocha a placer, del que se reparte sin conciencia alguna de su valor, silenciando, en fin, esa memoria pública que no se debería olvidar para evitar repetirla nuevamente. 
Y es una muestra, también, de que la justicia no llega tan lejos como para manchar el apellido de quien lo decide manchar a voluntad propia delinquiendo con los fondos públicos, o enseñando que el derecho humano a no ser vilipendiado es más fuerte que el derecho ciudadano a que el pueblo tenga memoria de su pasado sucio y evite un presente y futuro embarrado en la misma cloaca de sus abuelos y sus padres. 
Y es que la justicia, al parecer, sigue jugando el juego de quienes formulan las leyes. Ellos dictan cómo se juzga y cuando no quieren ser juzgados compran la forma en que les gusta y quieren ser tratados.  
Así es como aparecen jueces en las noticias, llevando dinero de dudosa procedencia y licor de mediana calaña a una cena de negocios con otros jueces, para mejorar la sentencia de algún caso en particular o de muchos casos que no se llegan a conocer. Y es que el uso ilícito de fondos públicos no se da solo para comprar y vender conciencias de servidores, secretarios, asesores, dirigentes, sino que sobrepasa lo administrativo y cae en las redes de la ciega justicia que parece haberse acostumbrado a ser manoseada, prostituida, usada por placer y para complacer a unos pocos y castigar con severidad sonora y cinematográfica a los otros, a la gran mayoría, a los que no amasan fortunas mal habidas y deben aceptar que el juez juzgue a su antojo y condene a placer. 
Pero no desviemos la mirada del grillete, todavía no. Porque así como hay dos o tres servidores que además de cargar con la votación popular que los elevó al cargo que ostentan, también deciden cargar con el grillete, sin hacerle el feo a su significado, porque pesa menos que el dinero que los espera tras el breve periodo de vergüenza que los medios magnifican o silencian, de acuerdo con su postura y su precio pautado. 
Y hay jueces y fiscales, contralores y abogados, veedores ciudadanos que se pintan de palomas mensajeras del bien y la moral y es solo una careta que oculta al lobo que espera su tajada para permanecer callado y enriquecerse a costa del silencio cómplice y fugaz. 
Décadas de robo, latrocinio, sobreprecios, cientos de nombres, miles quizá, testigos mudos y pagados de esa cara oscura del gobierno, de la administración pública, de la infame tarea de robarle al pueblo al que se jura servir. 
No son las leyes, señor juez, es cómo las interpreta usted. No son las prohibiciones, señor servidor público, es cómo las viola a placer. No es la mentira vestida de blanco, señor medio de comunicación, es cómo usted la cuenta a costo de una pauta fugaz. 
No son los partidos políticos, querido lector votante, es cómo aúpas sus actos delictivos con tal de que hagan obra o te den un puesto en el poder. 
Es un círculo vicioso donde la cadena se vuelve interminable y cuál círculo que es, inicia y termina en la cloaca fétida de la corrupción que dices aborrecer, pero aprovechas para enriquecerte cuando es tu turno de gobernar. 
No es nuestro ADN, es nuestra capacidad de escoger el mal sobre el bien como norma vital. Y una gran mayoría, al tener la boina del poder, decide escoger el mal, la corrupción, la infamia, nadar en la cloaca con tal de llenar sus bolsillos. 
El grillete es la muestra de que robar está bien cuando se tiene poder, porque el dinero mal habido y el poder son capaces de comprar justicia, publicidad, silencio e inocencia.

jueves, 9 de marzo de 2017

El cuarto oscuro...

Los sentidos nos comunican con el mundo que nos rodea.

De cuando en cuando algún sentido nos falla, por enfermedad o condiciones del entorno, y parte de nosotros no sabe cómo reaccionar. Ver, sentir, saborear, escuchar y olfatear son parte de nuestra esencia comunicativa. A veces más, a veces menos.

Con el avance tecnológico, las redes sociales y plataformas de comunicación impersonal han promovido que ciertos sentidos sean más necesarios que otros, ver y escuchar es básico. El tacto se ha reducido al mero hecho de teclear con mayor velocidad, y casi sin reflexión, textos cortos en reacción inmediata, simultánea y, muchas veces, demasiadas creo, intrascendente.

Todos tenemos algo que decir, y a veces tenemos que decir algo, aunque no nos competa o no estemos calificados y es que, el hecho comunicativo nos desborda. La información abunda, falsa o cierta, pero abunda. Y reaccionar se ha vuelto tan viral como la noticia misma. Y si la noticia es falsa, la reacción también lo es, incluso si tenemos la mejor de la intenciones o el mejor de los juicios, una intachable definición de principios o una colección inagotable de conocimientos. Si la noticia es falsa, todo lo que deviene a continuación lo es.

En el hecho comunicativo como encuentro de realidades personales, hay un espacio común de ideas, juicios, conceptos, valores, principios, etc. que se discuten con la altura necesaria, con los argumentos requeridos, con el apasionamiento animal que nos define, pero, por sobre todo, con la racionalidad equilibrada de quien descubre en el interlocutor a un alguien real.

Las redes sociales son un cuarto oscuro donde se revela, cual fotografía antigua, lo que cada persona quiere mostrar en realidad. La fotografía se tomaba su tiempo, pasaba por varios filtros, exigía paciencia y constancia, era un arte la revelación.

Opinar en redes sociales puede convertirse en un arte si se hace como en el proceso fotográfico, con los filtros necesarios, con los tiempos adecuados, con las herramientas suficientes.

Si bien es cierto, nuestros sentidos al contacto con las redes sociales no se ven completamente involucrados, sin embargo, no hemos dejado de ser lo que somos: animales racionales. Y ella, la razón, debe primar antes que los instintos, analizar antes de escupir un comentario "impersonal" y parcializado.

Puedes tener un avatar real, mostrar tu mejor perfil o puedes ser un personaje ficticio con una careta virtual. Detrás de tus comentarios, como en la fotografía no revelada todavía, se esconde lo que realmente eres, lo que piensas, cómo actúas y los principios y valores que tienes y demuestras, o no.

Para opinar en redes sociales nos falta tacto, ese sentido que no consiste en solo teclear con bravura y convicción. Si tus manos descubren que el tobogán de la piscina está hecho de papel lija, tú no entregas tu cuerpo a ese desastre inminente, tu razón te dice que no, que te abstengas.

Un poquito más de tacto, por favor.

martes, 20 de diciembre de 2016

Nankits

Dudas. Mil dudas. Y otras tantas preguntas sobre lo que sucede allí donde la selva empieza a tomar nombre, color y forma. Donde la selva se llama Shuar y los Shuar, a veces, han sido obligados a dejar de llamarse selva.
Ecsa! Una mala palabra y no en idioma shuar sino en inglés con acento chino.
Y aquí me empiezan las dudas... hace 10 años.
El gobierno afirma, sin duda de por medio, que los terrenos que hoy provocan enfrentamientos en Nankits y en Panantza, son zonas no ancestrales, terrenos de colonos invasores a quienes una compañía extranjera se los compró a un módico precio sin márgenes de negociación.
Si Ecsa compró los terrenos hace 10 años, los testimonios escriturales deben decirlo, tan claramente, que no hay motivo alguno para la lucha.
Pero...
¿Quién los vendió?
¿A cómo se los compraron?
¿Sabía la gente que esos terrenos eran una mina de casioro y que necesitaban los mismos para sembrarles muerte y extraer cobre?
¿Sabían los chinos el valor futuro de la inversión que hacían?
¿Protegió el gobierno los intereses de los propietarios de las tierras en la negociación o permitió que el capitalista salvaje imponga sus condiciones?
Si hace 10 años los negocios estaban cerrados...
¿Por qué hay gente a la que le están entregando cheques a la fecha?
¿Por qué tumban, ahora, iglesias y viviendas para dar paso al proyecto o sus vías?
Y siguen las preguntas y las dudas...
La noche que los "paramilitares disfrazados de ancestrales" se tomaron el campamento en Nankits con "armas y pólvora", ¿por qué enviaron policías sin protección suficiente para intentar desalojar a los "invasores"?
¿Por qué no esperaron refuerzos para evitar bajas sensibles como las del policía ecuatoriano José Luis Mejía Solorzano?
¿Qué equipos de protección llevaba el joven uniformado?
¿Qué órdenes recibieron y quién las dio?
¿Por qué no llamaron al diálogo con los "invasores" para conocer sus reclamos y esperar a que aclare el día para solucionar el conflicto?
¿O es que acaso la muerte es la única forma de solucionar un conflicto en este país?
¿Cuándo nos volvimos tan violentos?

lunes, 12 de septiembre de 2016

Mentiras... son todas mentiras...

... se enfocan las cámaras mientras va entrando el comediante de todos los sábados, el del mismo horario, el del mismo discurso, el de los mismos chistes, el de las mismas mentiras de cada programa...

Y es que su filosofía cuenta con que una mentira, repetida mil veces, en su programa de variedades, se convierta en verdad defendible con AK-47 de ser necesario.

Desde su púlpito pseudo académico defiende la necesidad de evaporar el dinero físico y volverlo electrónico, para darle movilidad y rapidez de transacción, dice... para que genere mayor cantidad de transacciones y conceda utilidad a varias manos en el menor tiempo posible y sin costos adicionales y sin desgaste del papel moneda, claro está.

¿Rapidez de transacción? ¿La misma rapidez con que su lerdo sistema de pagos a proveedores de bienes y servicios se mueve? No logro imaginar lo rápido que puede moverse la maquinaria de pagos del gobierno con dinero electrónico, si con dinero físico, que en este momento no tiene, arrastra pagos a gobiernos seccionales y a proveedores durante meses y hasta años! Y es que el problema de la rapidez no viene dado por el movimiento físico que la transacción requiere sino por la incapacidad de mover la máquina estatal de pagos sin que fluya el sagrado aceite de la coima, esa ley de usufructo con el trabajo ajeno, la que quiebra a emprendedores y Pymes y engorda cuentas de gerentes, ministros y altos mandos gubernamentales. ¿Más rapidez que la actual? ¿a qué costo? NO GRACIAS!

¿Para generar mayor cantidad de transacciones en menor tiempo y sin desgaste del papel moneda? Claro, como si eso fuese lo que les interesa. De ser así, la asquerosa máquina extorsionadora de la contratación pública hace rato habría buscado mecanismos reales de contratación directa sin intervención del "jefe" de turno que decide, cual emperador romano, quién es el beneficiario de turno, casi siempre el mismo: el amigo del amigo del jefe que decide.

Democratización de la riqueza le dicen, y me nace una carcajada sonora allá abajo donde el odio se mezcla con asco. Porque somos testigos amordazados de la maquinaria gubernamental de pagos, esa que sin aceite no se mueve, esa que sin padrinos ni rechina siquiera, en su ademán de movilizar el uso del dinero y generar riqueza a una sociedad en crisis y endeudada.

Porque una deuda impaga durante 6 u 8 meses genera una pérdida cercana al 2% mensual, un capital ahogado en el fondo del mar de la mediocridad, una suerte de cadáver sin óbolo que ofrecerle a Caronte para seguir navegando hacia el Hades tributario.

Y en su afán de brillar cual actor de pantalla grande hace ademán de mirar al horizonte de un país "potencia mundial", ejemplo de desarrollo humano y de honradez y pulcritud en el uso de los fondos públicos.

Y quizá su mente divaga y recuerda la farra de la noche anterior y los lujosos agradecimientos que esconde tener tanto poder y usarlo tan bien!!!

Y su sonrisa burlona se camufla en la comparación de la patria inexistente cuando gobernaba algún aniñado, pelucón de universidad pagada, con la que administra él... pero esconde la verdadera razón de la risa: ver a un pueblo ávido de mentiras, de verdades camufladas de promesas incumplidas; del pasado antes del pasado, del ayer antes del ayer en que él asumió la tarea de administrar las arcas de esa patria que hoy flota sobre barriles de crudo prevendido en un mar sin norte, sin brújula ni horizonte, sin futuro ni esperanza porque la secuestró él.

No hay dinero que hacer rotar en las manos del pueblo, porque el único dinero que el pueblo hace rotar es el que va a las arcas del estado en forma de tributos para seguir pagando el reality de variedades con personajes fingidos, con verdades a medias y con público pagado para delirar cuando le digan.

...menos mal canta el gallo y me despierto de esa pesadilla recurrente, tan sombría como hiriente...

viernes, 1 de julio de 2016

9 almas y un adiós...

¿Qué es del alma cuando el cuerpo del ser amado no aparece?, ¿cuando un río se lo llevó y con él la vida de quienes lo aman? Así, en presente, porque aunque el ser amado desaparece en el tiempo, el amor no sabe de pasado ni de olvido ni de consuelo fácil, se le sigue amando... El amor se vuelve vacío y el alma arde por consuelo, por presencia y por abrazar, una última vez, a quien le diste la vida, a ese niño pequeño que un accidente te arrebató y no has vuelto a ver.

Ángel, Alma libre que busca un lugar entre las estrellas, esas luces que lejanas nos inspiran a mirar hacia lo alto, a soñar con una vida más allá de la vida, a saborear la eternidad entre las amargas lágrimas de un adiós colgado del tiempo. Alma libre en busca de su creador mientras extraña el beso de papá y mamá.

9 sueños que un río se llevó, 9 nombres que saben a eternidad. 9 almas con sed de vida, que se durmieron camino de la escuela, del jolgorio, de las risas y las letras, de los números hechos canción, del desayuno escolar y de las travesuras que a diario eran como aventuras de superhéroes. 9 niños que vamos a extrañar.

Que la vida les alcance donde estén Ameli, Noemí, Daniel, Eduardo, Neymar, Diana, Baruc, Estefanía y Sylvana. Que sus familias hallen paz.

Allá, en lo alto, el 15 de junio nació una nueva constelación que apunta a El Chaco.

jueves, 28 de abril de 2016

No te me rompas Ecuador

Tiembla la tierra a 7.8
Y golpea a cien mil almas con furor,
grita la noche desnuda, sin sosiego,
Sufre mi gente, clama en su dolor...

Duele, la vida a oscuras duele!
Duelen las voces apagadas sin razón
duelen los sueños aplastados
entre los hierros retorcidos, el absurdo y la desesperación

No te me rompas Ecuador,
que ya amanece pronto
y curaremos tu dolor

No te derrumbes Ecuador
que hay millones de almas libres
que te aman y te van a levantar.

Y aunque la tierra tiemble
y los edificios se derrumben
Aunque algunos sueños se trunquen
nos volveremos a levantar.

Por cada corazón que luche
por cada par de manos que ayudan
por cada sonrisa que vence al miedo
Ecuador, arrecho, no se deja derrumbar..


sábado, 23 de abril de 2016

Un terremoto... de amor

En una nota de voz de casi 15 minutos, una amiga de Manta, 4 días después, me contó cómo vivió la tragedia que el sábado 16 de abril a partir de las 18:58 enlutó a todo un país, mi país, Ecuador.

42 segundos cambiaron la vida de más de 14 millones de personas de un pequeño país en el centro del mundo. Un punto subterráneo se rompió y sacudió la tierra bajo los pies de personas que estaban viviendo su noche de sábado, aprestándose a ir al templo de su fe a dedicarle una oración al dador de la vida, preparándose para ir de farra con las amigas y amigos, sentados frente a la TV haciendo zapping...

Y 42 segundos fueron suficientes para llevarse a cientos a otro lugar, porque entre los escombros y la oscuridad sus vidas fueron segadas, se apagaron entre un lamento, una oración surgida del pánico y la fe, mientas otros, entre la desesperación y el miedo, corrían lejos de todo lo que caía, buscando salvar su vida y la de los suyos.

"... Y no paraba ese infierno, queríamos salir corriendo y la tierra no nos dejaba... nos miramos a los ojos, nos abrazamos y esperamos nuestra muerte..."

Su voz entrecortada, temblorosa, ahogada por el miedo, acribillada de terror recuerda el aciago momento, el deseo de salir corriendo y no poder, de buscar lugar seguro y saber que no lo había, la angustia de no haber vivido lo suficiente, de probar la sed por tener un poco más de tiempo, para vivir a los suyos, para hacer real el milagro de ser madre y que un niño te diga "mamá". 42 segundos fueron suficientes para ver la vida entera pasar y sufrir un futuro que se podía quedar bajo los escombros del que ha sido por más de 20 años su hogar. "Mi mamita, desde el patio me gritaba, me llamaba que saliera que todo se estaba cayendo... Y yo no podía. Bajo el umbral de la puerta abrazada a él rogaba que ya pare y escuchaba como todo caía a mi alrededor..." ¿A dónde huyes cuando no hay salida? Tu mente te lleva a los momentos felices que tuviste y a los que quisieras vivir... "Intentábamos salir y la onda de esa pendejada nos echaba hacia atrás... Mi papi tampoco pudo salir del piso de arriba, le pasó lo mismo".

43 segundos después, terror por doquier, entre la oscuridad de la noche y el llanto de la gente, se escuchaban caer las paredes de los vecinos, los gritos y la angustia, nombres que el viento transportaba tratando de ubicar a los hijos, a la madre, a los amigos... Nombres que nos duelen al hacer recuento del desastre. Nombres que nos empujan a ayudar, que nos duelen como propios.

"...nosotros fuimos bendecidos porque literalmente no nos pasó nada, más allá del susto y el terror vividos, no nos pasó nada... Pero cómo duele enterarte de quienes lo perdieron todo, empezando por sus seres queridos..."  

Y ahora empieza la tarea de reconstruirlo todo: 
la confianza en la tierra que pisas a diario, 
la confianza en la vida que vives de milagro
la confianza en la gente que te rodea y que te ayudó cuando todo se caía en pedazos
la confianza en que el amor no te suelta nunca cuando es de verdad
la confianza en la patria en la que no elegiste nacer pero que te abraza desde cada rincón y te ayudará a reconstruir lo que una noche de abril, un sacudón de la Pacha Mamá, te quitó.

Volveremos a sonreír. 

A vivir!



miércoles, 13 de abril de 2016

El presidente invisible...

La última vez que lo vieron sonreír en cámara fue cuando se ciñó la banda que le otorgaba poder sobre la Constitución. A diferencia de su antecesor y aunque la ciudadanía pedía que la quemara ipso facto, decidió volver a darle equilibrio y estabilidad a su pueblo golpeado, adolorido, vejado por años. Juró su poder sobre la  constitución por la que una gran mayoría votó. Y, aunque habría que hacerle muchos cambios, decidió devolverle a la institucionalidad el respeto que se merece. Porque la historia como cualquier actividad humana se construye sobre el respeto.
Había crecido tanto el descontento por la figura del político que aparecía en todo canal, a toda hora, para repetir siempre lo mismo, que incluso, él mismo, estaba harto de ser político. Y su compromiso era dejar ese pasado en el congelador, colocar en terapia intensiva a la debilitada economía, invertir en la salud de su gente y sembrar dólares para cosechar progreso.
A diferencia del pasado y con el ánimo de que la confianza se fortalezca entre los vecinos locales y los extranjeros, pero no extraños, promovió un PARE urgente en esa tarea idiota de extraer dólares del subsuelo y echarlos a volar en aviones lejos del suelo patrio para depositarlos en arcas con hedor a corrupción y podredumbre, a promesas vanas y a mentiras cantadas como himno patrio.
No quería slogans nuevos, le molestaba el solo hecho de andarlo diciendo todo en verso y cerrar un discurso con el puño en alto vociferando palabras de un asesino serial del pasado oscuro de su querida América Latina. Y es que él nunca había llegado a tragarse el cuento de que aquel médico que mataba gente sin juicio ni reparo moral podía ser admirado por andar de boina y tabaco.
Y es que la revolución que hace mucha bulla es la que algo esconde y, por lo general, suelen ser gritos de angustia, dolor y miedo del pueblo que la sufre en carne propia. En huesos en realidad, porque no hay alimento, y en casos cercanos ni medicinas.
Y pasó la constitución por una cernidera de valores, escogió mejor a la gente que lo rodea, gente honesta que no le mienta, gente de barrio, pies de polvo y manos con callos. Gente que sabe lo que sufre la gente para llegar a fin de mes. Y es que sembrar desarrollo sólo es posible desde quien sabe sembrar, porque el ingeniero puede saber mucho de ciencia pero no sabe sembrar.

Y pasaron 100 días, 500 y llegó a los 1000 de su gobierno y ya casi nadie recordaba su rostro sonriendo, pocas fotos en los diarios y menos horas de TV, el presidente se volvió invisible pero en la calle, la gente caminaba con calma, el miedo había emigrado, la confianza volvió a invertir en suelo patrio y muchos recordaban el nombre del presidente y en silencio le agradecían que se haya vuelto tan invisible.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Soy opositor

Tengo que declararme culpable. Sí. No creo que sea un delito grave pero según los comentarios de quien gobierna mi país actualmente, al parecer soy casi un criminal y merezco insultos y agravios de forma permanente.

Soy opositor al régimen que nos gobierna, crítico de muchas de las prácticas con que gobierna y totalmente opositor al idioma revolucionario sobre el cual divide a la sociedad ecuatoriana entre "pelucones, vendepatria, odiadores, sinvergüenzas, caretucos y un largo etcétera" y los revolucionarios de corazón ardiente y manos limpias.

No logro entender en qué momento, por pensar diferente a la voz oficial del gobierno, me convertí en un criminal de tan baja calaña. Se me hace imposible creer que un gobierno pueda sentar sus bases sobre la división, el odio, los insultos y la descalificación de quien piensa diferente, y a la vez, llamar al diálogo por un Ecuador mejor, para construir una patria nueva.

Soy opositor, sí, pero no he dejado de ser ecuatoriano. No dejaré de serlo y tampoco negociaré mis principios para ser absolvido de mis culpas y ser adoptado entre los hijos de la revolución que nos gobierna.

Claro, hay opositores tan enfermos como el gobernante de turno que destilan odio desde su alambique personal. Sus razones tendrán. Cada quien defiende lo que le mueve a vivir.

Yo solo defiendo mi libertad a pensar diferente, a disentir y expresarme acorde a mis principios y convicciones. Puedo estar equivocado, total no soy perfecto, pero no por ello me siento un cuasi criminal y menos aún creo merecer tanta palabra altisonante lanzada a los 4 vientos por quien gobierna desde el sillón al que llegó con el apoyo de millones de personas que, de seguro, tampoco se sienten representadas en tanto insulto e improperio.

Finalmente, sí, soy opositor. Cuando pago mis afiliaciones al IESS y el de mis empleados, también soy opositor. Cuando creo empleo y lo sostengo en medio de la crisis, sigo siendo opositor. Al buscar el mecanismo más adecuado para invertir en mi país y evitar sacar mi dinero, poco o mucho, a Panamá, Bélgica u otro destino, lo hago como opositor, porque sigo creyendo en el futuro de la patria que quiero heredarles a mis hijos.

Cuando, en lugar de ir por tierra a países vecinos, de compras, para ahorrarme unos cuantos impuestos, de los que también me quejo, y compro acá, lo hago como ecuatoriano opositor. Y vaya que conozco a muchos comulgantes del gobierno que aplauden los discursos pero salen de compras fuera del país.

Podrán decir que además de opositor soy pendejo, yo prefiero seguir creyendo en arrimar el hombro cuando más falta hace y no en salir corriendo como rata o volando como buitre después de haberme servido de la época de bonanza que este gobierno no supo administrar con previsión y madurez.

Mañana, cuando vayas a inaugurar una obra emblemática recuerda que cuando pago mis impuestos, fruto de mi trabajo, esfuerzo, sacrificios y valentía para seguirle apostando al país, lo hago como opositor. Y mis impuesto al igual que los de millones de opositores, construyeron ese proyecto o pagarán la deuda con que se realizó. Ese al que insultas mientras inauguras la obra, ese al que menosprecias mientras te sirves un banquete en Carondelet, ese soy yo.

Con cariño opositor.

Guido.